Ya he dicho, pero para los que no sabían: que me voy a la playa (ya he dicho lo que pienso de la playa... nimodo, sí, soy una pobre geek que se derrite con el sol) a las vacaciones familiares. Espero volver a verlos el jueves de la próxima semana, pero, mientras tanto, y pa que se sigan acordando de mí, les dejo esta recomendación que a su vez me la recomendó la Classic Rock. ¿Qué tengo que decir a favor de la banda? Pues que mientras más los veo y más los escucho, más se me antoja lanzarme a mi carrera (ya frustrada en una ocasión) de Band-Aid tras ellos. Enjoy.
Friday, July 17, 2009
Recomendación de la semana: Heaven's Basement
Monday, July 13, 2009
Your name... is on the list
O mi primer backstage, cortesía de Disco Ruido. Déjenme, ahora que ya me siento un poco mejor de la gripota que me dio, contarles los sucesos del viernes.
Bueno, empecemos por los antecedentes. El jueves me dio hagan de cuenta la influenza porcina: me sentía totalmente cansada y sin ganas de dar una mínina salida, por lo que la búsqueda de agencias de viajes para nuestras próximas vacaciones fue todo un suplicio para mí. Llegué a casa con ganas de no levantarme en el próximo sexenio.
Pero el deber es el deber, así que en la tarde del viernes, un poco más descansada (y empastillada contra cualquier porcino gripiento) me lancé al Lunario, al show de Coca-Cola Zero donde iban a estar los mentados Disco Ruido y mis ya conocidos Hello Seahorse!
Se me hizo temprano, así que mi siempre bien ponderada familia me invitó al café Illy, un lugar para darse lujos si uno trae dinero, donde me tomé un té que le cayó bien a mi resfriado. Y de ahí, al Lunario con la hora encima. Aterricé en la entrada cuando sólo quedaba un minuto para la hora pactada de la entrevista, y muy mona yo, me puse en la entrada reservada para la gente de medios. Del otro lado, una cola enorme esperaba la hora de acceso.
Y que empieza a llover. Yo empecé a temer por mi salud, ya que un tipo en la puerta me veía con cara de que no creía que yo fuera a entrevistar a la banda. Ya empezaba yo a sentirme William Miller (resfriado) cuando un edecán...
OK, let's face it: el edecán era el hombre más hermoso del mundo. Supongo que puse cara de cualquier cosa, menos de entrevistadora profesional, cuando lo vi. Tall and lanky, as I like them, y una maravillosa jeta de futbolista sueco (hasta barba rubia traía), ojos azules grandes como focos y una nariz picuda y respingada de esas que me encantan... pero para no llenar de caracteres la entrada, resumamos a la Hornby: el Hombre Más Hermoso del Mundo o HMHM.
-Te están esperando- dijo el HMHM tan pronto revelé mi identidad, y me hizo pasar, escoltándome a una mesita para registrarme, donde me pusieron una pulsera azul de MySpace (el otro patrocinador) que me acreditaba como parte de la gente importante. Aunque claro, no hacía falta: el HMHM, que en todo momento fue increíblemente amable y atento conmigo, ya me hacía sentir superior al resto de los mortales. De hecho, cuando se presentó como Paul, más tarde me puse a pensar que si hubiera sido un cuate como el que no me dejaba pasar a la entrada, el nombre me hubiera remitido al novio de una amiga, un tipo con un muy gacho historial in our book; pero como se trataba del HMHM, me remití a los mejores Paul que conozco: McCartney, Simon (con Garfunkel), Simonon, Hewson (o mejor dicho Bono)...
Total, Paul HMHM me abandonó en el soundcheck, porque resulta que el horario ya se les había hecho bolas y que las entrevistas se habían retrasado... y bueno, pongamos que el simple hecho de estar en un soundcheck despertó una vez más el Almost Famous que vive en mí... digamos que es cuando sientes que tienes el trabajo más glamoroso del mundo.
Y de ahí, a los camerinos, donde me recibió una chica, muy bonita ella también, y donde me encontré a la fotógrafa que sería mi compañera y otra chica que supongo era amiga suya. La chica bonita, entonces, me preguntó quién me había traído ahí, y tal parece que yo tenía cara de contestar algo como "el llamado del deber" o "el amor a la música", porque la chica cambió su pregunta a "¿Quién te subió?". Y, obviamente, yo no le podía responder que me había subido el HMHM, por lo que me limité a decir que un güerito. Entonces la chica me respondió con un "Es que lo estaba buscando..." por lo que pensé que tanto ella como yo compartíamos opinión en cuanto a estética.
But I digress. Aunque luego sólo hay que narrar una espera larga porque el horario ya estaba todo hecho bolas, y entonces el soundcheck no tenía para cuando terminar, y no había nada con qué aliviar la espera más que Coca Zero. Y yo enferma. Me chuté una al tiempo. Para colmo, llevaba playera de manga larga, y el calor estaba pero si a todo lo que daba.
Y luego fuimos a dar fuera del camerino, porque creo que el manager (no estoy muy segura de que era) quería tener una conversación privada con la banda. Así, mi compañera fotógrafa, su amiga y yo terminamos en un sillón que estaba tirado a medio camino viendo a ver quién pasaba. Yo esperaba ver a Lo Blondo o a Oro de Neta por ahí, pero nunca pasaron. En vez de eso llegaron los del Reforma, quienes parecían un poco molestos al no ser los primeros en entrevistar, y también vi un WC que decía "exclusivo para artistas", letrerito al que me moría de ganas de tomarle una foto, pero una chica que iba saliendo de ahí (y que no parecía artista, y que me dejó ver que el WC tampoco era lo más artístico del mundo) me lo impidió.
Al fin pasamos. Cinco minutos. Para mi suerte, entrevisté a los más guapitos de la banda, quienes se portaron muy amables. El problema: todo el mundo saluda y despide de beso. ¡Pandemia! Y guilty as charged.
Porque, saliendo ya (no me iba a quedar al show; ya estaba sintiendo el bajón de pila de la gripa) me reecontré con el HMHM a la salida. Le pedí que, por favor, me dejara salir.
-¿No te quedas al show?
-No- respondí- la verdad, ando medio mala de la gripa, pero pues tenía que venir acá a cumplir con la entrevista...
-En ese caso- concluyó- ¡pues mucho más agradecido de que hayas estado con nosotros!
Y despedida de beso. En fin: que como pueden ver, me fue muy bien. Ya si se enferma el HMHM, nimodo: tendré que hacerme responsable y cuidarlo hasta que se cure.
Yeah, I love my job. Y cuando quieran bailar, échenle un ojo a Disco Ruido.
Bueno, empecemos por los antecedentes. El jueves me dio hagan de cuenta la influenza porcina: me sentía totalmente cansada y sin ganas de dar una mínina salida, por lo que la búsqueda de agencias de viajes para nuestras próximas vacaciones fue todo un suplicio para mí. Llegué a casa con ganas de no levantarme en el próximo sexenio.
Pero el deber es el deber, así que en la tarde del viernes, un poco más descansada (y empastillada contra cualquier porcino gripiento) me lancé al Lunario, al show de Coca-Cola Zero donde iban a estar los mentados Disco Ruido y mis ya conocidos Hello Seahorse!
Se me hizo temprano, así que mi siempre bien ponderada familia me invitó al café Illy, un lugar para darse lujos si uno trae dinero, donde me tomé un té que le cayó bien a mi resfriado. Y de ahí, al Lunario con la hora encima. Aterricé en la entrada cuando sólo quedaba un minuto para la hora pactada de la entrevista, y muy mona yo, me puse en la entrada reservada para la gente de medios. Del otro lado, una cola enorme esperaba la hora de acceso.
Y que empieza a llover. Yo empecé a temer por mi salud, ya que un tipo en la puerta me veía con cara de que no creía que yo fuera a entrevistar a la banda. Ya empezaba yo a sentirme William Miller (resfriado) cuando un edecán...
OK, let's face it: el edecán era el hombre más hermoso del mundo. Supongo que puse cara de cualquier cosa, menos de entrevistadora profesional, cuando lo vi. Tall and lanky, as I like them, y una maravillosa jeta de futbolista sueco (hasta barba rubia traía), ojos azules grandes como focos y una nariz picuda y respingada de esas que me encantan... pero para no llenar de caracteres la entrada, resumamos a la Hornby: el Hombre Más Hermoso del Mundo o HMHM.
-Te están esperando- dijo el HMHM tan pronto revelé mi identidad, y me hizo pasar, escoltándome a una mesita para registrarme, donde me pusieron una pulsera azul de MySpace (el otro patrocinador) que me acreditaba como parte de la gente importante. Aunque claro, no hacía falta: el HMHM, que en todo momento fue increíblemente amable y atento conmigo, ya me hacía sentir superior al resto de los mortales. De hecho, cuando se presentó como Paul, más tarde me puse a pensar que si hubiera sido un cuate como el que no me dejaba pasar a la entrada, el nombre me hubiera remitido al novio de una amiga, un tipo con un muy gacho historial in our book; pero como se trataba del HMHM, me remití a los mejores Paul que conozco: McCartney, Simon (con Garfunkel), Simonon, Hewson (o mejor dicho Bono)...
Total, Paul HMHM me abandonó en el soundcheck, porque resulta que el horario ya se les había hecho bolas y que las entrevistas se habían retrasado... y bueno, pongamos que el simple hecho de estar en un soundcheck despertó una vez más el Almost Famous que vive en mí... digamos que es cuando sientes que tienes el trabajo más glamoroso del mundo.
Y de ahí, a los camerinos, donde me recibió una chica, muy bonita ella también, y donde me encontré a la fotógrafa que sería mi compañera y otra chica que supongo era amiga suya. La chica bonita, entonces, me preguntó quién me había traído ahí, y tal parece que yo tenía cara de contestar algo como "el llamado del deber" o "el amor a la música", porque la chica cambió su pregunta a "¿Quién te subió?". Y, obviamente, yo no le podía responder que me había subido el HMHM, por lo que me limité a decir que un güerito. Entonces la chica me respondió con un "Es que lo estaba buscando..." por lo que pensé que tanto ella como yo compartíamos opinión en cuanto a estética.
But I digress. Aunque luego sólo hay que narrar una espera larga porque el horario ya estaba todo hecho bolas, y entonces el soundcheck no tenía para cuando terminar, y no había nada con qué aliviar la espera más que Coca Zero. Y yo enferma. Me chuté una al tiempo. Para colmo, llevaba playera de manga larga, y el calor estaba pero si a todo lo que daba.
Y luego fuimos a dar fuera del camerino, porque creo que el manager (no estoy muy segura de que era) quería tener una conversación privada con la banda. Así, mi compañera fotógrafa, su amiga y yo terminamos en un sillón que estaba tirado a medio camino viendo a ver quién pasaba. Yo esperaba ver a Lo Blondo o a Oro de Neta por ahí, pero nunca pasaron. En vez de eso llegaron los del Reforma, quienes parecían un poco molestos al no ser los primeros en entrevistar, y también vi un WC que decía "exclusivo para artistas", letrerito al que me moría de ganas de tomarle una foto, pero una chica que iba saliendo de ahí (y que no parecía artista, y que me dejó ver que el WC tampoco era lo más artístico del mundo) me lo impidió.
Al fin pasamos. Cinco minutos. Para mi suerte, entrevisté a los más guapitos de la banda, quienes se portaron muy amables. El problema: todo el mundo saluda y despide de beso. ¡Pandemia! Y guilty as charged.
Porque, saliendo ya (no me iba a quedar al show; ya estaba sintiendo el bajón de pila de la gripa) me reecontré con el HMHM a la salida. Le pedí que, por favor, me dejara salir.
-¿No te quedas al show?
-No- respondí- la verdad, ando medio mala de la gripa, pero pues tenía que venir acá a cumplir con la entrevista...
-En ese caso- concluyó- ¡pues mucho más agradecido de que hayas estado con nosotros!
Y despedida de beso. En fin: que como pueden ver, me fue muy bien. Ya si se enferma el HMHM, nimodo: tendré que hacerme responsable y cuidarlo hasta que se cure.
Yeah, I love my job. Y cuando quieran bailar, échenle un ojo a Disco Ruido.
Saturday, July 11, 2009
Recomendación de la semana: Diemonds
La canción: "Free n' Easy"
Cortesía de la Classic Rock. La resolución del video es terrible, mas espero que se escuche bien, para que ustedes también se queden como yo: cantando el corito de "Look at me, I'm a real motherfucker!" por una semana entera sin poder parar. Enjoy.
Tuesday, July 07, 2009
Al fin, después de vario realismo mágico del fin de semana, el esperadísimo post de Stevie and the Chipmunks... o de Mario y Goku...
¡Al fin! Después de un fin de semana algo surrealista que incluyó a mi conexión hecha una mierda, cosas reviviendo en el Smithsonian (sí, sí vi Night at the Museum 2), el video de graduación de mi hermano que me hizo desperdiciar dos horas de la manera más vil... mente editada y grabada posible (por cierto, la foto de graduados fue editada con Photoshop y hay un cuate que nunca se graduó y otro que tiene el don de la ubicuidad); mi abuelita bendiciendo el que va a ser nuestro futuro carro (de mi hermano y mío) con una amonestación a las llantas ("A ver pinches llantas, nomás no agarran bien..."); la votación (donde, por cierto, se la hice efectiva al Shah)mi papá escuchando "Stairway to Heaven" con un tío (eso en verdad es raro, pues a mi papá nunca le ha gustado mucho el rock); Cristiano Ronaldo llenando el Bernabeu (todos exageran: ni está tan guapop ni es tan bueno... y eso que yo le voy al ManU), un video de Rammstein en donde en verdad parece que se están echando la cumbia del sonidito y el tributo a Michael Jackson... bueno, aquí está el post.
Para empezar, el asunto se traduce como Stevie y las ardillas. Y es que lo que empezó como mi super pospuesto festejo por mi portada en la Indie Rocks! que supuestamente iba a ser una ida al bar a brindar y a escuchar rock, terminó siendo noche de karaoke cuando todo el mundo me falló, menos Vero y el propio Stevie. Así que terminamos en el karaoke de al lado, el Cotton, un lugar que ya tiene historia con nosotras (tanto mi cumple como el cumple de Vero se han festejado ahí y vaya que ha habido cosas que contar -soundtrackeen esta frase con Guns n' Roses-). Primero llegamos Vero y yo, Vero quien por cierto se reencontró con unos amigos y más tarde nos halló Stevie.
Pero supongo que mi colega de la revista (yeah, I mean Stevie) no esperaba que Lady Stardust y su amiga se encontraran de un mood más bien errático: bueno, como Alanis cuando sacó el Jagged Little Pill. Así es: duro y contra ellos. De hecho, íbamos a cantar en el karaoke "La media vuelta" y "Se me olvidó otra vez" (ahorita les diré por qué ya no). Y jalamos al Housecat a semejante jaleo, aderezado con nuestras tristes historias y demás anécdotas. Por ahí en una de esas, la Vero dijo: ¿No habrá un bar de ardidos?
¡Y se le hizo! Tal parecía que a medio mundo de los que pasaron los acababan de tronar o algo así, pues hubo cosas (hasta en la música de fondo) como "Clavado en un Bar" de Maná, "La chica de humo", "No soy una señora", "Causa y efecto", un rollo sentimentaloide de Ricardo Montaner, y hasta "Volverte a amar" de Alejandra Guzmán, ahi nomás para las heridas. (Por cierto, que todo esto lo cantó un tipo con una gorrita blanca que nunca se bajó del escenario).
Asimismo, hubo varios momentos Hornby, tales como:
Top 5 de canciones que un indie que se respete no canta (y que Stevie y yo cantamos):
5. Oye mi amor, de Maná.
4. Te quiero, de los Hombres G. (Acompañado por unas porras de "a ese puto cursi que no le duele nada que lo bajen del escenario", cortesías de Vero y mía).
3. Amante Bandido, de Miguel Bosé.
2. I Want You To Want Me... obviamente, la versión de Gael García (que, además, la festejamos como si fuera la verdadera del Live at Budokan y hasta la bailamos con los pasitos).
1. La chica del bikini azul de Luis Miguel. A HUEVO.
No nos digan nada. Total, ahí había un tipo muy alternativo con su chamarra de Radiohead y playera del Dark Side of the Moon que terminó bailando quién sabe qué nacada, ¿eh?
Después, Stevie tuvo que partir porque... no lo sé muy bien. Creo que el Chango había perdido una placa (sic). ¡Y que nos sueltan la trilogía ardida! "El último adiós", o sea, la ranchera de Paulina Rubio, "Pero te vas a arrepentir", de K-Paz, que el título dice todo, y... "Cheque en blanco", de la soberana Paca (que para colmo, la cantó un tipo que hasta la imitaba). ¡Vaya que se nos hizo la noche con eso!
Y es que después todo bajó su intensidad. Un tal Lic. Claudio (sic) se subió a cantar lo que parecía su éxito favorito de la Z, y de ahí hagan de cuenta que empezó la Hora Pecero. La onda banda a todo lo que daba. Y para colmo, inmediatamente después de él se subieron a cantar Mario y Goku (SIC) quienes no se echaron el tema de Dragon Ball, sino más bien lo que sonaba a un narcocorrido. Chequen nomás a Goku...
Después de eso, algún tipo (que ya no era Goku) cantó "Mujeres Divinas", así que Vero y yo nos acercamos al escenario, creyendo que ya era hora de nuestras rancheras... cuando al DJ se le ocurrió iniciar la hora gay con "I Will Survive" (que, admitámoslo, nos cayó bien) y luego con "YMCA", lo que provocó que mucha gente bailara enloquecida en el escenario y el segundo momento Hornby de la noche:
Top 5 de canciones que no debes bailar borracho:
5. Nada disco, incluyendo "YMCA".
4. "The Time Warp" o "El baile del sapo". Amigas me han contado de gente que vomita mientras lo hace.
3. Rock n' roll, del de Elvis, Bill Haley y eso. Una conocida salió volando en una vuelta y se rompió el brazo. Lo tuvo inutilizable durante como tres meses. True story.
2. "Payaso de rodeo" de Caballo Dorado. I guess you know why.
1. NADA, NADA, NADA DE METALLICA. Yo vi por qué en el concierto.
Y después de eso... Grease. En fin, que la noche terminó para nosotras junto con Paquita. Pero, la verdad, nos sirvió de mucho la gritada. De nuevo, special thanks to Stevie por soportarnos y a Vero por ir. Cuando se nos vaya a los United (no el ManU) ya hay que irle planeando su despedida...
Para empezar, el asunto se traduce como Stevie y las ardillas. Y es que lo que empezó como mi super pospuesto festejo por mi portada en la Indie Rocks! que supuestamente iba a ser una ida al bar a brindar y a escuchar rock, terminó siendo noche de karaoke cuando todo el mundo me falló, menos Vero y el propio Stevie. Así que terminamos en el karaoke de al lado, el Cotton, un lugar que ya tiene historia con nosotras (tanto mi cumple como el cumple de Vero se han festejado ahí y vaya que ha habido cosas que contar -soundtrackeen esta frase con Guns n' Roses-). Primero llegamos Vero y yo, Vero quien por cierto se reencontró con unos amigos y más tarde nos halló Stevie.
Pero supongo que mi colega de la revista (yeah, I mean Stevie) no esperaba que Lady Stardust y su amiga se encontraran de un mood más bien errático: bueno, como Alanis cuando sacó el Jagged Little Pill. Así es: duro y contra ellos. De hecho, íbamos a cantar en el karaoke "La media vuelta" y "Se me olvidó otra vez" (ahorita les diré por qué ya no). Y jalamos al Housecat a semejante jaleo, aderezado con nuestras tristes historias y demás anécdotas. Por ahí en una de esas, la Vero dijo: ¿No habrá un bar de ardidos?
¡Y se le hizo! Tal parecía que a medio mundo de los que pasaron los acababan de tronar o algo así, pues hubo cosas (hasta en la música de fondo) como "Clavado en un Bar" de Maná, "La chica de humo", "No soy una señora", "Causa y efecto", un rollo sentimentaloide de Ricardo Montaner, y hasta "Volverte a amar" de Alejandra Guzmán, ahi nomás para las heridas. (Por cierto, que todo esto lo cantó un tipo con una gorrita blanca que nunca se bajó del escenario).
Asimismo, hubo varios momentos Hornby, tales como:
Top 5 de canciones que un indie que se respete no canta (y que Stevie y yo cantamos):
5. Oye mi amor, de Maná.
4. Te quiero, de los Hombres G. (Acompañado por unas porras de "a ese puto cursi que no le duele nada que lo bajen del escenario", cortesías de Vero y mía).
3. Amante Bandido, de Miguel Bosé.
2. I Want You To Want Me... obviamente, la versión de Gael García (que, además, la festejamos como si fuera la verdadera del Live at Budokan y hasta la bailamos con los pasitos).
1. La chica del bikini azul de Luis Miguel. A HUEVO.
No nos digan nada. Total, ahí había un tipo muy alternativo con su chamarra de Radiohead y playera del Dark Side of the Moon que terminó bailando quién sabe qué nacada, ¿eh?
Después, Stevie tuvo que partir porque... no lo sé muy bien. Creo que el Chango había perdido una placa (sic). ¡Y que nos sueltan la trilogía ardida! "El último adiós", o sea, la ranchera de Paulina Rubio, "Pero te vas a arrepentir", de K-Paz, que el título dice todo, y... "Cheque en blanco", de la soberana Paca (que para colmo, la cantó un tipo que hasta la imitaba). ¡Vaya que se nos hizo la noche con eso!
Y es que después todo bajó su intensidad. Un tal Lic. Claudio (sic) se subió a cantar lo que parecía su éxito favorito de la Z, y de ahí hagan de cuenta que empezó la Hora Pecero. La onda banda a todo lo que daba. Y para colmo, inmediatamente después de él se subieron a cantar Mario y Goku (SIC) quienes no se echaron el tema de Dragon Ball, sino más bien lo que sonaba a un narcocorrido. Chequen nomás a Goku...
Después de eso, algún tipo (que ya no era Goku) cantó "Mujeres Divinas", así que Vero y yo nos acercamos al escenario, creyendo que ya era hora de nuestras rancheras... cuando al DJ se le ocurrió iniciar la hora gay con "I Will Survive" (que, admitámoslo, nos cayó bien) y luego con "YMCA", lo que provocó que mucha gente bailara enloquecida en el escenario y el segundo momento Hornby de la noche:
Top 5 de canciones que no debes bailar borracho:
5. Nada disco, incluyendo "YMCA".
4. "The Time Warp" o "El baile del sapo". Amigas me han contado de gente que vomita mientras lo hace.
3. Rock n' roll, del de Elvis, Bill Haley y eso. Una conocida salió volando en una vuelta y se rompió el brazo. Lo tuvo inutilizable durante como tres meses. True story.
2. "Payaso de rodeo" de Caballo Dorado. I guess you know why.
1. NADA, NADA, NADA DE METALLICA. Yo vi por qué en el concierto.
Y después de eso... Grease. En fin, que la noche terminó para nosotras junto con Paquita. Pero, la verdad, nos sirvió de mucho la gritada. De nuevo, special thanks to Stevie por soportarnos y a Vero por ir. Cuando se nos vaya a los United (no el ManU) ya hay que irle planeando su despedida...
Sunday, June 28, 2009
Flight 666
OK, para todos los ilusos que esperaban una reseña de la película de mis queridos Maiden... no, la verdad no es nada de eso. Es más bien la caótica historia de lo que nos pasó ayer que fuimos a dejar a mi cuñada al aeropuerto, en un vuelo que supuestamente la dejaría sana y salva en su tierra natal, Illinois.
Para empezar, tenemos un inicio desde las 5:30 de la mañana. ¿Por qué? Porque el vuelo salía a las 9:30 y por alguna razón existe esa maldita manía de llegar 3 horas antes a la sala del vuelo. Yo estaba mentando madres desde que me levanté, pero se me hacía muy mala onda no ir después de lo bien que ella se portó conmigo (ella sí me regalaba cosas en mi cumple). Así que salimos de casa mi mamá, mi hermano y yo, y todavía pasamos por el Amigo Pegoste de mi hermano, quien no quería que lo dejáramos fuera de la acción.
Llegamos a la lucida terminal 2 de nuestro aeropuerto y la Güera (mi cuñis) todavía no estaba por ningún lado. Eran las 6:30 de la mañana. Ella se apareció por ahí como a las 7, acompañada de su familia ayudantes del Club de Rotarios, los responsables de que ella anduviera por nuestras pintorescas tierras. Para no ofender identidades, los llamaré la señora Lu y su esposo B. Ahorita verán por qué.
Y es que, para empezar, la señora Lu se equivocó de terminal. Andaban muy perdidos por la terminal 1 hasta que se acordaron de que el vuelo salía por la 2. Pero en fin, ahí estaban.
Acompañamos a la Güera a la documentación de las maletas. Exceso de equipaje. Para evitarse una multa considerable, la Güera terminó guardando hasta unos tenis en su bolsa de mano (bien por ella que le gustan las bolsas muy grandes); y fue después de este incidente que le pidieron su FM3 de migración. Adivinaron: la gringa ni por enterada de que necesitaba su FM3. Digamos que, lisa y llanamente, nadie le explicó la importancia de este papelito. Así que ahí jala el alegre entourage a la oficina de migración.
¡Arriba los horarios de oficina! No abrían sino hasta las ocho, lo que nos dejaba tres cuartos de hora de ocio y diversión. Pegoste, la Güera, mi hermano y yo decidimos que queríamos algo de tomar. Yo compré un té y algo me decía que debía empacarme aunque fuera un pequeño brioche con jamón y queso, pero no lo hice pues había prometido desayunar con mi familia tan pronto terminara este negocio. Spoiler: aquí es cuando una debe de hacerle caso a su intuición femenina.
Otro rato después y abrieron las oficinas de migración. Para esto, ya había llegado otra familia de las que habían recibido a la Güera. Para fines prácticos y más bien de localización como GPS, los llamaré la familia de la Viga, aunque este definitivamente no es su apellido.
B. desapareció durante este trámite, argumentando que tenía algo que hacer, algo a lo que seguramente la Sra. Lu lo tenía que acompañar, pues decir que la mujer se encontraba fidgety es decir poco. Y de haber sabido...
Momento de esos que sólo pasan en México: alguien, desde el momento en que la Güera llegó, le selló sus papeles con el sellito equivocado: digamos que, en vez de poner año 2008, le puso año 2006. Así, teníamos a una gringa Lost in Translation durante tres años por acá, "oficialmente" hablando. ¿Qué hacer? Pagar otra multa, esta vez como de 3500 pesos. Obviamente, mi cuñada ya no tenía ese dinero: gastos de turista y, esperando su regreso, ya no le estaban mandando dólares. Fue aquí donde el Sr. de la Viga hizo su primera buena obra del día: usando sus conocimientos como abogado y una credencial que acreditaba a mi cuñis como estudiante, logró esquivar la multa. Fiu.
Y de ahí, de regreso a las maletas... y que se vuelve a armar el drama. La Güera no encontraba ahora su boleto por ningún lado. Histeria colectiva: todos, incluso los que ni siquiera habíamos visto su boleto de avión, buscándolo a ver si no se había teletransportado mágicamente a nuestros bolsillos. Fue ahí cuando mamá planteó una escalofriante hipótesis: que el boleto estuviera con el partido (no de madre) señor B. Su mujer salió en su defensa, argumentando que ninguno de los dos tenía el boleto.
Entonces, si nadie lo tenía... obviamente se lo había quedado la empleada de Aeroméxico. A llamar al supervisor, quien llegó cuando sólo quedaban quince minutos para el despegue, se nos quedó viendo a todos con cara de retrasados mentales y nos dijo que buscáramos bien. Mamá se aguantó las ganas de soltarle un golpe en la cara y sue fue a buscar apoyo con los de migración, mientras todos dábamos vueltas rebuscando el boleto, esperando un milagro y mentando madres.
¿Y qué creen? Pues que la señora Lu mete la mano a su bolsa (probablemente estaba buscando su Prozac) y... que encuentra el boleto, que, por obviedad, había ESTADO AHI TODO EL TIEMPO. En ese momento todos soltaron una laaaarga lista de soberanos improperios... menos yo. No por que yo sea una persona excelente, sino porque lisa y llanamente yo cambié los improperios por la maldición kilométrica de Tristram Shandy... en latín. Aquí una pequeña muestra:
Maledictus sit vivendo, moriendo - manducando, bibendo, esuriendo, sitiendo, jejunando, dormitando, dormiendo, vigilando, ambulando, stando, sedendo, jacendo, operando, quiescendo, mingendo, cacando, flebotomando.
Que quiere decir:
"May (she) be cursed in eating and drinking, in being hungry, in being thirsty, in fasting, in sleeping, in slumbering, in walking, in standing, in sitting, in lying, in working, in resting, in pissing, in shitting, and in blood-letting!"
Y eso ha de ser sólo 1/20 de la maldición. Pero en fin. Que ahí vamos todos corriendo a la sala con el tiempo encima, medio nos despedimos y vimos a mi cuñis desaparecer. La Sra. Lu respiró, pensando que podría huir al fin a su compromiso, but... we all knew better. Efectivamente, cinco minutos más tarde, una llorosa gringa nos anunciaba que había perdido el vuelo. Maledictus omnia. La Sra. Lu, que se imaginaba a sí misma víctima de un linchamiento y próxima nota roja, fue rápida en anunciar que había sido culpa de todos porque ninguno se había fijado que onda con el boleto. Ajá...
Ahora, la Güera anunció que le habían dicho que había otro vuelo hacia Sweet Home Chicago en Mexicana. Intentamos cambiar el boleto, pero no, eso sólo hasta llegar a Estados Unidos. Fue aquí cuando el Loado-sea-para-siempre Sr. de la Viga se plantó firmemente frente al mostrador y se ofreció a comprar el boleto (la Sra. Lu se hacía la occisa).
OK. Nuevo vuelo, 3:30 de la tarde. Eran las 10 de la mañana, todos en fachas y en ayunas. Sin embargo, antes de desayunar la Güera tenía que ver qué onda con sus maletas que ya se habían ido en el vuelo perdido, así que fuimos a investigar.
Y que se la hacen cachetona, diciendo que no se iban a hacer responsables. Mamá, mientras tanto, necesitaba descargar su furia sin irse contra la Sra. Lu (quien ya se había comprado un café y una dona, argumentando que ella se sentía muy mal cuando no comía e ignorando a sus servilletas valedores la Familia Gastritis) así que se fue a gritarle al personal del aeropuerto con tal fuerza que hasta le llevaron a un policía para intimidarla con la amenaza de remitirla (didn't work).
Mientras tanto, yo platicaba con Gloria, hija de los de la Viga, sobre algo que no se debe platicar cuando estás muriendo de hambre: tacos. Así, El Borrego Viudo y 7 de longaniza y 3 de cabeza eran mi idea de la Tierra Prometida (la Sra. Lu ponía cara de asco). Por eso, cuando al fin mamá y su nuera salieron de donde andaban, el firme propósito fue uno: comer.
Tan mal me sentía que no sé como es que terminamos en un camioncito rumbo a la terminal 1 y de ahí al food court. Taco Inn fue un triste sustituto para mis sueños dorados cuando me comí un pastor que dista mucho de ser el mejor (El Califa, please). Fue ahí cuando perdimos a otros tres miembros de la party, hablando en Final Fantasy terms: la Sra. Lu (¡aleluya!) y a la Sra. de la Viga y su hija menor, pues la chiquilla se empezó a sentir muy mal (no la culpo) y tuvieron que partir.
Así pues, los héroes que quedábamos regresamos a la terminal 2, donde nos informaron que las maletas seguramente llegarían bien a Chicago y que ahora sí se iban a cerciorar de que no les pasara nada (¿ah, verdad?). Ahora sólo quedaba encontrar la sala del despegue. Malas noticias: Mexicana sale de la terminal 1.
Y ahí vamos de nuevo. Yo creo que ya conozco el circuito del aeropuerto mejor que la ruta a mi casa. Y a atravesar toda la terminal para llegar a donde estaba Mexicana.
Lo que nos faltaba: cara a cara con un policía prepotente. Todo porque mamá pidió que, por favor, dejaran pasar a la gringa con un intérprete de español para que no hubiera confusiones. El policía dijo que sólo podía pasar gente con boleto y que ya en el mostrador le hablarían en inglés a mi rubia cuñada.
Seh, seguro. Apenas había llegado la Señorita Cara de Turista cuando todos le empezaron a hablar en el más maravilloso... mexicano. Un ¿No que en inglés? fue dirigido hacia el poli, quien lisa y llanamente respondió que qué pena...
Y no lo hubiera hecho. Si bien no hubo maldición en latín, hubo cosas tales como pues que esperabas si es policía, maldito prepotente analfabeta, con esas uñas se le nota que es marica, por eso la cultura está como está... y demás. Pero finalmente la Güera sobrevivió al mostrador y ahí vamos de vuelta a toda la larguísima terminal. Yo desfallecía y estuve a punto de tirarme de rodillas y a pedirle a un bellísimo turista (dos metros, lanky build, eyes of azure, hair of gold, dollfaced perfect) que me llevara consigo en su notoria (y enorme) maleta naranja, pero me resistí para no espantarlo y que la industria turística decaiga.
Pero, afortunadamente, ahora llegamos a tiempo y todo pasó como tenía que pasar, con lacrimógenas despedidas (parte tristeza y parte desesperación, me cae) y demás...
Y me gustaría decir que las cosas terminaron ahí y que me fui a casa a dormir, pero no. Porque teníamos una comida con una familia de finísimas personas (esto no es sarcasmo, en serio, son personas maravillosas... y eso fue lo que me detuvo a la hora de querer mandarlos a freír espárragos) que además no fue comida, fue fiesta infantil. No había alberca de pelotas para que yo me enterrara, así que por un momento pensé en sentarme en el escenario que los payasos habían dejado vacío para cuando llegamos (porque, claro está, tras los incidentes, llegamos a una hora que ya no era la de la comida) y explorar la imagen poética de un payaso abandonado en un escenario vacío... y en vez de explotar mi talento de escritora terminé en las retas para el air hockey. Incluso cuando terminó la fiesta no terminó la historia, pues esta familia nos invitó a su casa... y que sacan las guitarras (incluyendo una preciosa electroacústica de doce cuerdas) y que se avientan la noche Universal Stereo. Pa qué digo que no, terminé cantando una canción de Bread que se llama "Everything I Own" (la única que me sé porque soy cursi y cortavenas).
Dirán que, ya en su totalidad, el día no estuvo tan mal: y no, no lo estuvo, pero yo llegué a la casa jodida. Y tuve que levantarme temprano porque hoy me tocaba curso de manejo en la mañana. Casi lloro cuando me cambiaron la hora para más tarde... pero esa, es otra historia.
P.D. La recomendación de la semana seguramente va a seguir siendo Michael Jackson, pero démosle un twist. Busquen a Jackson + Jarvis Cocker... y verán un momento de los Brit Awards muy antisolemne. Enjoy.
Para empezar, tenemos un inicio desde las 5:30 de la mañana. ¿Por qué? Porque el vuelo salía a las 9:30 y por alguna razón existe esa maldita manía de llegar 3 horas antes a la sala del vuelo. Yo estaba mentando madres desde que me levanté, pero se me hacía muy mala onda no ir después de lo bien que ella se portó conmigo (ella sí me regalaba cosas en mi cumple). Así que salimos de casa mi mamá, mi hermano y yo, y todavía pasamos por el Amigo Pegoste de mi hermano, quien no quería que lo dejáramos fuera de la acción.
Llegamos a la lucida terminal 2 de nuestro aeropuerto y la Güera (mi cuñis) todavía no estaba por ningún lado. Eran las 6:30 de la mañana. Ella se apareció por ahí como a las 7, acompañada de su familia ayudantes del Club de Rotarios, los responsables de que ella anduviera por nuestras pintorescas tierras. Para no ofender identidades, los llamaré la señora Lu y su esposo B. Ahorita verán por qué.
Y es que, para empezar, la señora Lu se equivocó de terminal. Andaban muy perdidos por la terminal 1 hasta que se acordaron de que el vuelo salía por la 2. Pero en fin, ahí estaban.
Acompañamos a la Güera a la documentación de las maletas. Exceso de equipaje. Para evitarse una multa considerable, la Güera terminó guardando hasta unos tenis en su bolsa de mano (bien por ella que le gustan las bolsas muy grandes); y fue después de este incidente que le pidieron su FM3 de migración. Adivinaron: la gringa ni por enterada de que necesitaba su FM3. Digamos que, lisa y llanamente, nadie le explicó la importancia de este papelito. Así que ahí jala el alegre entourage a la oficina de migración.
¡Arriba los horarios de oficina! No abrían sino hasta las ocho, lo que nos dejaba tres cuartos de hora de ocio y diversión. Pegoste, la Güera, mi hermano y yo decidimos que queríamos algo de tomar. Yo compré un té y algo me decía que debía empacarme aunque fuera un pequeño brioche con jamón y queso, pero no lo hice pues había prometido desayunar con mi familia tan pronto terminara este negocio. Spoiler: aquí es cuando una debe de hacerle caso a su intuición femenina.
Otro rato después y abrieron las oficinas de migración. Para esto, ya había llegado otra familia de las que habían recibido a la Güera. Para fines prácticos y más bien de localización como GPS, los llamaré la familia de la Viga, aunque este definitivamente no es su apellido.
B. desapareció durante este trámite, argumentando que tenía algo que hacer, algo a lo que seguramente la Sra. Lu lo tenía que acompañar, pues decir que la mujer se encontraba fidgety es decir poco. Y de haber sabido...
Momento de esos que sólo pasan en México: alguien, desde el momento en que la Güera llegó, le selló sus papeles con el sellito equivocado: digamos que, en vez de poner año 2008, le puso año 2006. Así, teníamos a una gringa Lost in Translation durante tres años por acá, "oficialmente" hablando. ¿Qué hacer? Pagar otra multa, esta vez como de 3500 pesos. Obviamente, mi cuñada ya no tenía ese dinero: gastos de turista y, esperando su regreso, ya no le estaban mandando dólares. Fue aquí donde el Sr. de la Viga hizo su primera buena obra del día: usando sus conocimientos como abogado y una credencial que acreditaba a mi cuñis como estudiante, logró esquivar la multa. Fiu.
Y de ahí, de regreso a las maletas... y que se vuelve a armar el drama. La Güera no encontraba ahora su boleto por ningún lado. Histeria colectiva: todos, incluso los que ni siquiera habíamos visto su boleto de avión, buscándolo a ver si no se había teletransportado mágicamente a nuestros bolsillos. Fue ahí cuando mamá planteó una escalofriante hipótesis: que el boleto estuviera con el partido (no de madre) señor B. Su mujer salió en su defensa, argumentando que ninguno de los dos tenía el boleto.
Entonces, si nadie lo tenía... obviamente se lo había quedado la empleada de Aeroméxico. A llamar al supervisor, quien llegó cuando sólo quedaban quince minutos para el despegue, se nos quedó viendo a todos con cara de retrasados mentales y nos dijo que buscáramos bien. Mamá se aguantó las ganas de soltarle un golpe en la cara y sue fue a buscar apoyo con los de migración, mientras todos dábamos vueltas rebuscando el boleto, esperando un milagro y mentando madres.
¿Y qué creen? Pues que la señora Lu mete la mano a su bolsa (probablemente estaba buscando su Prozac) y... que encuentra el boleto, que, por obviedad, había ESTADO AHI TODO EL TIEMPO. En ese momento todos soltaron una laaaarga lista de soberanos improperios... menos yo. No por que yo sea una persona excelente, sino porque lisa y llanamente yo cambié los improperios por la maldición kilométrica de Tristram Shandy... en latín. Aquí una pequeña muestra:
Maledictus sit vivendo, moriendo - manducando, bibendo, esuriendo, sitiendo, jejunando, dormitando, dormiendo, vigilando, ambulando, stando, sedendo, jacendo, operando, quiescendo, mingendo, cacando, flebotomando.
Que quiere decir:
"May (she) be cursed in eating and drinking, in being hungry, in being thirsty, in fasting, in sleeping, in slumbering, in walking, in standing, in sitting, in lying, in working, in resting, in pissing, in shitting, and in blood-letting!"
Y eso ha de ser sólo 1/20 de la maldición. Pero en fin. Que ahí vamos todos corriendo a la sala con el tiempo encima, medio nos despedimos y vimos a mi cuñis desaparecer. La Sra. Lu respiró, pensando que podría huir al fin a su compromiso, but... we all knew better. Efectivamente, cinco minutos más tarde, una llorosa gringa nos anunciaba que había perdido el vuelo. Maledictus omnia. La Sra. Lu, que se imaginaba a sí misma víctima de un linchamiento y próxima nota roja, fue rápida en anunciar que había sido culpa de todos porque ninguno se había fijado que onda con el boleto. Ajá...
Ahora, la Güera anunció que le habían dicho que había otro vuelo hacia Sweet Home Chicago en Mexicana. Intentamos cambiar el boleto, pero no, eso sólo hasta llegar a Estados Unidos. Fue aquí cuando el Loado-sea-para-siempre Sr. de la Viga se plantó firmemente frente al mostrador y se ofreció a comprar el boleto (la Sra. Lu se hacía la occisa).
OK. Nuevo vuelo, 3:30 de la tarde. Eran las 10 de la mañana, todos en fachas y en ayunas. Sin embargo, antes de desayunar la Güera tenía que ver qué onda con sus maletas que ya se habían ido en el vuelo perdido, así que fuimos a investigar.
Y que se la hacen cachetona, diciendo que no se iban a hacer responsables. Mamá, mientras tanto, necesitaba descargar su furia sin irse contra la Sra. Lu (quien ya se había comprado un café y una dona, argumentando que ella se sentía muy mal cuando no comía e ignorando a sus servilletas valedores la Familia Gastritis) así que se fue a gritarle al personal del aeropuerto con tal fuerza que hasta le llevaron a un policía para intimidarla con la amenaza de remitirla (didn't work).
Mientras tanto, yo platicaba con Gloria, hija de los de la Viga, sobre algo que no se debe platicar cuando estás muriendo de hambre: tacos. Así, El Borrego Viudo y 7 de longaniza y 3 de cabeza eran mi idea de la Tierra Prometida (la Sra. Lu ponía cara de asco). Por eso, cuando al fin mamá y su nuera salieron de donde andaban, el firme propósito fue uno: comer.
Tan mal me sentía que no sé como es que terminamos en un camioncito rumbo a la terminal 1 y de ahí al food court. Taco Inn fue un triste sustituto para mis sueños dorados cuando me comí un pastor que dista mucho de ser el mejor (El Califa, please). Fue ahí cuando perdimos a otros tres miembros de la party, hablando en Final Fantasy terms: la Sra. Lu (¡aleluya!) y a la Sra. de la Viga y su hija menor, pues la chiquilla se empezó a sentir muy mal (no la culpo) y tuvieron que partir.
Así pues, los héroes que quedábamos regresamos a la terminal 2, donde nos informaron que las maletas seguramente llegarían bien a Chicago y que ahora sí se iban a cerciorar de que no les pasara nada (¿ah, verdad?). Ahora sólo quedaba encontrar la sala del despegue. Malas noticias: Mexicana sale de la terminal 1.
Y ahí vamos de nuevo. Yo creo que ya conozco el circuito del aeropuerto mejor que la ruta a mi casa. Y a atravesar toda la terminal para llegar a donde estaba Mexicana.
Lo que nos faltaba: cara a cara con un policía prepotente. Todo porque mamá pidió que, por favor, dejaran pasar a la gringa con un intérprete de español para que no hubiera confusiones. El policía dijo que sólo podía pasar gente con boleto y que ya en el mostrador le hablarían en inglés a mi rubia cuñada.
Seh, seguro. Apenas había llegado la Señorita Cara de Turista cuando todos le empezaron a hablar en el más maravilloso... mexicano. Un ¿No que en inglés? fue dirigido hacia el poli, quien lisa y llanamente respondió que qué pena...
Y no lo hubiera hecho. Si bien no hubo maldición en latín, hubo cosas tales como pues que esperabas si es policía, maldito prepotente analfabeta, con esas uñas se le nota que es marica, por eso la cultura está como está... y demás. Pero finalmente la Güera sobrevivió al mostrador y ahí vamos de vuelta a toda la larguísima terminal. Yo desfallecía y estuve a punto de tirarme de rodillas y a pedirle a un bellísimo turista (dos metros, lanky build, eyes of azure, hair of gold, dollfaced perfect) que me llevara consigo en su notoria (y enorme) maleta naranja, pero me resistí para no espantarlo y que la industria turística decaiga.
Pero, afortunadamente, ahora llegamos a tiempo y todo pasó como tenía que pasar, con lacrimógenas despedidas (parte tristeza y parte desesperación, me cae) y demás...
Y me gustaría decir que las cosas terminaron ahí y que me fui a casa a dormir, pero no. Porque teníamos una comida con una familia de finísimas personas (esto no es sarcasmo, en serio, son personas maravillosas... y eso fue lo que me detuvo a la hora de querer mandarlos a freír espárragos) que además no fue comida, fue fiesta infantil. No había alberca de pelotas para que yo me enterrara, así que por un momento pensé en sentarme en el escenario que los payasos habían dejado vacío para cuando llegamos (porque, claro está, tras los incidentes, llegamos a una hora que ya no era la de la comida) y explorar la imagen poética de un payaso abandonado en un escenario vacío... y en vez de explotar mi talento de escritora terminé en las retas para el air hockey. Incluso cuando terminó la fiesta no terminó la historia, pues esta familia nos invitó a su casa... y que sacan las guitarras (incluyendo una preciosa electroacústica de doce cuerdas) y que se avientan la noche Universal Stereo. Pa qué digo que no, terminé cantando una canción de Bread que se llama "Everything I Own" (la única que me sé porque soy cursi y cortavenas).
Dirán que, ya en su totalidad, el día no estuvo tan mal: y no, no lo estuvo, pero yo llegué a la casa jodida. Y tuve que levantarme temprano porque hoy me tocaba curso de manejo en la mañana. Casi lloro cuando me cambiaron la hora para más tarde... pero esa, es otra historia.
P.D. La recomendación de la semana seguramente va a seguir siendo Michael Jackson, pero démosle un twist. Busquen a Jackson + Jarvis Cocker... y verán un momento de los Brit Awards muy antisolemne. Enjoy.
Thursday, June 25, 2009
Newsflash
RIP Farrah Fawcett, who has now become an Angel in heaven, the Charlie's Angel. And RIP Michael Jackson, King of Pop, symbol of the 80's. Forever missed, you both.
Wednesday, June 24, 2009
Frustrated, INC.
Para todos los que estén teniendo un mal día... no escuchen "Misery" de Soul Asylum (de donde me robé el título de este post). Mejor, vean este video. Yo lo hice un mal día... y bueno, no se compara con esto. Enjoy!
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